El sueño infantil puede alterarse por muchas razones. Entender las causas de los trastornos del sueño infantil y actuar con estrategias adecuadas ayuda a mejorar el descanso del niño y de toda la familia.
¿Qué se considera un trastorno del sueño?
Un trastorno del sueño infantil es una alteración persistente en la cantidad, calidad o patrones de sueño que afecta la salud del niño o de la familia. Algunos ejemplos comunes incluyen:
- Insomnio
- Terrores nocturnos
- Sonambulismo
- Apnea del sueño
- Despertares frecuentes
Causas más comunes
- Falta de rutinas: Sin horarios fijos ni rituales para dormir, el bebé puede tener dificultad para relajarse.
- Problemas digestivos: Cólicos, reflujo u otros malestares físicos pueden interrumpir el sueño.
- Estimulación excesiva: Pantallas, luces brillantes o ruidos antes de dormir.
- Miedos nocturnos: A partir del primer año, es común que aparezcan miedos a la oscuridad o a estar solo.
Insomnio infantil
El insomnio es uno de los trastornos más frecuentes. Si tu hijo tarda más de 30 minutos en dormirse o se despierta más de dos veces por noche sin poder volver a dormir fácilmente, puede ser una señal.
Soluciones:
- Rutinas consistentes
- Evitar siestas largas por la tarde
- Ambiente oscuro y silencioso
Terrores nocturnos y pesadillas
Aparecen normalmente entre los 2 y 6 años. Son episodios breves de miedo intenso durante el sueño. A diferencia de las pesadillas, el niño suele no recordar el episodio.
Consejos:
- No despertar al niño durante el episodio
- Garantizar que duerma suficiente cada noche
- Hablar sobre los miedos con calma al día siguiente
Apnea del sueño
Este trastorno ocurre cuando el niño deja de respirar por breves momentos mientras duerme. Puede deberse a amígdalas grandes o problemas respiratorios.
Solución:
- Consulta médica inmediata
- En algunos casos, se recomienda cirugía
Sonambulismo
Más común entre los 4 y 8 años, puede incluir caminar dormido o realizar acciones complejas sin estar consciente.
Consejos:
- Asegura un entorno seguro
- No intentes despertar al niño, acompáñalo de vuelta a la cama
Cuándo consultar con un profesional
Si los despertares nocturnos son constantes, el niño parece no descansar o hay signos físicos como ronquidos intensos, es mejor acudir a un especialista.